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CAUSAS Y CONSECUENCIAS


Factores de Riesgo
Las conductas o características personales que incrementan su riesgo de ataques cardíacos o cerebrales se llaman factores de riesgo. Entre más factores de riesgo tenga, mayor es su probabilidad de sufrir un infarto corazón o accidente cerebrovascular.

Por desgracia, muchos no conocen su riesgo o no siempre hacen todo lo posible para protegerse.

El tener un factor predisponente para un accidente cerebrovascular no significa que inevitablemente tendrá un ataque cerebral. Con todo, el riesgo de sufrir un ACV aumenta según el número y la severidad de los factores de riesgo que usted tenga.

Los accidentes cerebrovasculares ocurren a cualquier edad, en ambos sexos y en todas las razas de todos los países.

Algunos de los factores de riesgo más importantes de ACV son:
  • Factores de Riesgo No Modificables: Edad, Sexo, Herencia, Ataque al cerebro previo
  • Factores de Riesgo que se pueden Modificar o Controlar: Presión arterial alta, Enfermedad coronaria, Tabaquismo, Ataque isquémico transitorio (TIA) previo, Diabetes, Colesterol alto, Inactividad física, Obesidad y sobrepeso
Prevención con Cardioaspirina100
Hay al menos tres intervenciones son eficaces en la reducción de muerte o incapacidad a 6 meses, en pacientes con ACV agudo:
  1. El uso de Aspirina (Cardioaspirina100) en los primeros 14 días después de un infarto cerebral;
  2. La trombólisis intravenosa en infartos cerebrales con menos de 3 horas de evolución y
  3. la hospitalización en una unidad especializada en el manejo de estos pacientes, cualquiera sea el tipo de ACV agudo.
Fuente: 4. Warlow CP, Sudlow C, Dennis M, Wardlaw J, Sandercock PAG. Stroke Seminar. Lancet 2003; 362: 1211-24).
CONSECUENCIAS


Las primeras tres horas después de que ocurre el ataque cerebral son fundamentales porque permiten recuperar los tejidos cerebrales afectados, minimizando las secuelas de la lesión.

Si una región del cerebro muere por falta de flujo sanguíneo, la parte del cuerpo controlada por esa región se ve afectada también. Un ataque al cerebro puede causar parálisis (frecuentemente hemiplejía, parálisis de medio cuerpo, pérdida de memoria, afectar la visión y el habla, en forma temporal o permanente.

Si el paciente llega tarde a consultar, y ya las molestias pasaron, quiere decir que tuvo una crisis isquémica transitoria o un déficit neurológico transitorio reversible. Esa persona está en un altísimo riesgo, de hasta un 80%, de sufrir un ataque cerebral en los próximos dos años, que lo dejará hemipléjico o postrado o, simplemente, lo matará.

Alrededor del 50% de las víctimas sobrevive, pero queda con discapacidad que afecta sustancialmente su calidad de vida. Son personas que muchas veces están aún en edad productiva, pero se ven obligadas a jubilar. Las secuelas no les permiten hacerse aseo ni comer solos. La letalidad, en estos casos, es de un 33% a seis meses de ocurrido el ataque.

El ACV se trata con medicamentos y también con medidas quirúrgicas, para impedir la formación de nuevos coágulos o el aumento de tamaño de los que ya existen. Un tratamiento oportuno considera utilizar antihipertensivos, estatinas y anticoagulantes, para recuperar la circulación del área y minimizar el daño. De lo contrario, la mitad de los pacientes fallece o queda discapacitado severamente o con secuelas de diferente intensidad por más de seis meses después del episodio.
Algunos datos
  • El 10% de los pacientes que sufre de un derrame cerebral se recuperan completamente.
  • El 25% de los pacientes que también sufre de un derrame cerebral se recuperan con daños menores.
  • Y el 15% muere poco después del derrame cerebral.